Bella final, muy bella, de esas que da gusto ver, por estilo de juego, por poderío, por talento y fuerza. Pero sobre todo por el Borussia Dortmund, que tiene un halo de equipo poético, ese halo impuesto por su entrenador, Jurgen Klopp, que es un valiente de los que ya no quedan. Algún mandatario le ha calificado de entrenador de niños, dudando de que pudiera...
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