nunca un clásico del tenis salió tan desbravado, nunca hubo tan poco que contar de un Nadal-Federer. En la sobremesa de Roma, soleada la coqueta central del Foro Itálico, un gigante destrozó al tenista más legendario que se recuerda, una exhibición sin apenas precedentes para confirmar que Nadal es una bestia. Fue poco más de una hora antes de que el balear cerrara...
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