Al Barcelona le salió una fiesta triste y desangelada en el Camp Nou, condicionado el domingo por una lluvia tan incesante como inoportuna que ahuyentó al personal para presentar la peor entrada del curso. No se celebra la Liga como exige el vestuario y menos con semejante tromba de agua, que deslució una noche ya de por sí con pocos alicientes. En vísperas de...
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