Por una vez, el himno nacional fue respetado, pero era tanto el ardor que se equivocaban al corearlo. Algunos piden letra cuando no nos sabemos ni la música.
Arminio, Kruschev de los árbitros, ponía la cara del mini-yo de Austin Powers. De portavoces Butragueño, que parece un cónsul y Cerezo, siempre tan tranquilo con su pelazo....
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