Los coches son como los hijos, se escucha con gracia en la trastienda del circuito de Montmeló mientras una pléyade de famosos y aspirantes al couché deambulan cerca de la base de operaciones de Ferrari. Son como los hijos, cuenta un sabio de la F1 que respira gasolina en vez de oxígeno, «porque te salen como salen. Y a todos los educas igual». Los monoplazas...
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