Con la cabeza enterrada en la toalla, Pablo Andújar se concentra para su siguiente saque. Es su ritual. Uno que le ha hecho comenzar el torneo como invitado de honor y le ha transformado en protagonista indiscutible de la semana. Sus rodillas, hincadas sobre la roja tierra de la Caja Mágica; sus brazos, elevados al cielo, ese que tocó ayer tras vencer a Kei Nishikori...
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