Lejos de rivalidades, España adora a Roger Federer. En el tenis no se odia, aquí no hay ultras que castiguen a un jugador por ser el enemigo de cualquiera ni se cuestiona la bandera, no es la norma. En el territorio de Rafa Nadal, indiscutible la españolía, la gente venera a su máximo oponente porque se acepta que es un tenista único, un placer para los ojos...
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