Salió Cristiano, miró con ese rostro ceñudo que pone cuando pierde, asunto que le irrita sobremanera, y sus palabras dieron la alarma: «¿Mourinho?, que vaya donde quiera. A mí me importa el Real Madrid y yo». Había que mirar más allá de las palabras para ver lo que significaban. Era que en el vestuario blanco habían olido sangre y ahora iban a ir a degüello....
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