Admirado don José, aun a sabiendas de que esta opinión le importará lo que un accidente de bicicleta en Pekín, le escribo para agradecerle su trabajo y para pedirle humildemente que se quede. Esto es un candor, pero es de ley.
Ya es habitual que el Real Madrid -club o entorno- despache con ingratitud a quien le sirve. A Fabio Capello antes que a usted le pagaron...
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