Tito Vilanova no pidió la remontada contra el Bayern. Sabía que era casi una quimera, pero reclamó a sus jugadores que cayeran con la cabeza alta. Dispuso sobre el terreno de juego un once sin Leo Messi, con el que consensuó que sólo jugaría si el equipo llegaba al tramo final del partido con opciones de superar la eliminatoria. La estrella terminó en Bilbao...
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