En el túnel de vestuarios al Madrid le salían llamaradas de los ojos, excitadas sus huestes al mil por cien, los músculos ansiosos por tensarse, los dientes mordiendo esquinas y las consignas claras. En los primeros cinco minutos los blancos habían creado cuatro ocasiones de gol y habían forzado cuatro córners. Todos metidos en la faena, peleando cada metro de...
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