La primera jornada del Masters de Augusta fue sorprendente. Por un lado, fallaron las previsiones climáticas y los avisos de lluvias y tornados se quedaron en nada; de ahí que la facilidad que presentaba el campo en cuanto a la situación de las banderas la aprovecharon los jugadores para batirle sin remisión, con una treintena de ellos situado en números rojos....
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