El renacido Tiger Woods llegó a Georgia con la moral por las nubes. No sólo luce de nuevo la escarapela de mejor jugador mundial, sino que su juego está por las nubes y, su moral, también. Bajo la mirada discreta de su novia Lindsay Vonn, el californiano se está esmerando a tope para conseguir su quinta chaqueta verde, que sería su primer “major” desde el Open...
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