El Madrid tenía un deber fundamental: pasar de ronda sin sobresaltar el cansado corazón de don Alfredo
Torturador le llamaban a Mourinho antes del partido. Y es que tres semifinales seguidas no son una tortura, son un tormento, aunque la afición no le canta el Pepe no me des tormento, sino más bien aquello de Sara Montiel a su macró: «si él me pega me da igual....
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