La de milongas que nos cuenta el marqués antes de los partidos. O eso o que los finlandeses lo hacían con todos menos con nosotros, Ni presión arriba, ni bandas solitarias ni cuentos de Caperucita. Una línea de cuatro, cinco por delante y alguna ayudita de Pukki. El famoso cerrojazo de Georgia fue un juego de niños al lado de la muralla china que levantó Fin...
Suscribete para leer la noticia completa:

