¡Blam, blam, blam!». El violento golpeo de la puerta proclamaba algo malo, pero no el mundo que se le vino encima a Kirk Bloodsworth cuando el oficial de la Policía de Baltimore le leyó sus derechos como detenido por la violación y el asesinato de Dawn Hamilton. Y ni siquiera esa noche fue consciente de lo que le esperaba. Ni sus rebeldes 23 años le alejaban...
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