Memorable escena. En la primavera de 1966, Bob Dylan, que cumple 25 años, llega a Inglaterra deseoso de colgar la guitarra de palo y desatar una tormenta de electricidad que lo libere de la etiqueta de cantautor profético-político. Para acometer la operación lo secundan «The Hawks», los futuros «The Band». En el concierto de Manchester, un espectador folky indignado...
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