A Christopher Lee, que se murió el domingo a los 93 años en un hospital de Chelsea, en Londres, por problemas respiratorios y cardíacos, le encajaba bien esa manida etiqueta de «artista de culto». No era precisamente Laurence Oliver, pero sí una especie de símbolo pop, adorado por los frikis de la «Serie B» y del cine de terror. Su cima era un Drácula al que...
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