A media mañana aún estaban planchando la alfombra roja del Gran Teatro Lumière para la inauguración del Festival, papeleta que le tocó leer a la película «La tête haute», de Emmanuelle Bercot. Y aún faltaban horas para el comienzo y, frente a la escalinata, como todos los años, plantaron sus sillas y escaleras una multitud de pacientes personas con el doble objetivo...
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