Está a media hora en tren del centro de Londres, cara al sur. Te apeas en una estación sencilla, casi rural. Una calle mayor de pocas viviendas, con un acogedor hotel-pub. Una caminata de un cuarto de hora, entre casitas inglesas de película de James Ivory, y llegas a una enorme finca, casi un jardín bucólico, salpicado de villas de ladrillo rojo. El portón está...
Suscribete para leer la noticia completa:

