Casarse con Enrique VIII era una aventura de alto riesgo, como pudieron ir comprobando sus seis esposas. Ana Bolena (1501-1536) fue la segunda. El Rey se encaprichó de ella cuando era dama de compañía de su mujer española, Catalina de Aragón, que no pudo dar un hijo varón al sangriento monarca inglés. Por su capricho con Bolena rompió Enrique con la Iglesia Católica…...
Suscribete para leer la noticia completa:

