Sin perder un ápice reivindicativo –desde el «Resistiré» cantado a coro y aplaudido a rabiar en el inicio de la gala– los premios del cine español dieron y también aprendieron, por fin, una lección de diplomacia. A ello contribuyeron el tono festivo, las exitosas cifras e incluso la franca bienvenida al otras veces vilipendiado en plena gala ministro de Cultura...
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