En los últimos quinientos años, las cabezas más dotadas se han entretenido con un enigma que casi se ha convertido en un pasatiempo: ¿Quién era William Shakespeare (1564-1616)? ¿Cómo se las apañó un paisano del remoto Stratford-upon-Avon, un aldeano de escueta preparación, para exponer de manera definitiva todos los recovecos de alma humana? Sabemos que su padre...
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