Vivió 90 aprovechadísimos años. Le dio tiempo a ganar la guerra más terrible de la historia, a instaurar como ministro de Economía a comienzos del siglo XX el subsidio de desempleo y el salario mínimo, a conquistar el Nobel de Literatura en 1953, a pintar muy correctas acuarelas bajo el seudónimo Charles Morin y hasta a fumarse más de 200.000 puros y macerarse...
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