En enero de 1961 me incorporé a la Secretaría de Redacción del diario falangista «Arriba». Unos días antes, se había hecho cargo de la dirección del periódico Rodrigo Royo, nombrado director del matutino madrileño por el ministro José Solís, a requerimiento del entonces delegado nacional de Prensa, Jesús Florentino Fueyo. Como se ve, falangismo en vena. Pero...
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