Cuando las lluvias de 2003, más intensas que otros años, dejaron abierto un hueco de 83 centímetros frente a la Plataforma Adosada de la Ciudadela, en el imponente sitio de Teotihuacán, el arqueólogo Sergio Gómez, que dirigía los trabajos de conservación del Templo de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, intuyó que estaban ante algo fuera de lo normal. «Fue...
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