No pocos quebraderos ocasionó a su banda, Guns N’ Roses, por sus problemas a la hora de salir ante el público. El resultado solía traducirse en varias horas de retraso en el comienzo del espectáculo. En 1988 incluso estuvo a punto de cancelar una gira con Aerosmith. De esa forma mantuvo en vilo a dos bandas a la vez
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