«Tengo una idea en la cabeza, ya veremos. Pero hay que saber parar a tiempo». Decía hace un año, con sorna zumbona, la novelista inglesa P. D. James, cuando ya contaba con 93 abriles y era una apacible abuelita british, de pelo níveo, carrillos colorados y ropa deliciosamente camp. Aquella última obra nunca llegó. Phyllips Dorothy James (Oxford, agosto de 1920)...
Suscribete para leer la noticia completa:

