Es una tarde brumosa en Navia de Suarna, en la provincia de Lugo. En el resto de España aún no ha llegado el otoño, pero aquí, jirones de niebla penden entre las tumbas del cementerio, al que se llega cruzando un puente medieval.
«Cada vez que voy a dejar flores en la tumba de mi marido», dice Balbina, que perdió a Camilo hace 30 años en un accidente de coche,...
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