En el libro queda claro que la Transición española fue un asunto de política global, desde la entrevista del embajador Walters con Franco en 1971, y ante las dudas de Nixon de que «todo estuviese atado y bien atado», el dictador ordenó al jefe del Estado Mayor y a Carrero que contactasen con el diplomático estadounidense. Junto con la CIA y la BND (servicio secreto...
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