En vez de sumarme a las numerosas expresiones de dolor de toda América y el resto del mundo ante la pérdida de Gabo, prefiero escapar de los rigores de la necrología y recordar con este pasaje épocas más felices con él. En parte, ya fueron relatadas en «Una locura razonable: memorias de un crítico literario». Recuerdo con precisión cuándo y dónde conocí a Gabo...
Suscribete para leer la noticia completa:

