Un rumor insistente de zapatos sobre moqueta, conversaciones en voz baja sobre mesas baratas, decenas de tarjetas que cambian de manos. Podría ser una feria de ganado, de muebles o de electrónica de consumo, a juzgar por los trajes y las corbatas, las sonrisas y los apretones de manos que cierran acuerdos millonarios. Pero no lo es. Es el lugar donde comienzan...
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