Michi tenía algo de entrañable (me lo recuerda siempre mi buena amiga Odile Panero, que lo quería mucho), pero también algo de insoportable enfant terrible. A mí me lo presentó Marcos Barnatán. Michi era muy amigo de su hermana Raquel. Luego me lo encontré muchas veces por la calle, en el barrio de Salamanca o de Retiro, cuando el mundo era joven y nosotros también....
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