Los ojos de Howard Carter contemplaron en directo, por primera vez intacta (o casi), la tenebrosa verdad que escondían los restos milenarios de la gloria de los faraones. Él fue quien descubrió, con el ajuar funerario completo, la primera tumba de uno de los antiguos reyes de egipto: Tutankamón. Corría noviembre de 1922 y Carter rompió el sello de entrada a la...
Suscribete para leer la noticia completa:

