Cuando en mayo del pasado año el entonces secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, viajó a Compostela para ordenar arzobispo al orensano José Rodríguez Carballo, a quien el Papa Francisco había elegido para un puesto en su equipo, hubo quien percibió cómo sobre el altar mayor caía un pequeño trozo de techo. Era una prueba más de que en la catedral...
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