La ausencia de cine español en los grandes festivales provoca un lamento en nuestra industria que, no por recurrente, está menos fundado. La sección oficial de Cannes se resiste a los encantos ibéricos desde hace años. En Venecia nadie se acuerda de nosotros desde que Álex de la Iglesia encandiló al Lido con su «Balada triste de trompeta» y en Berlín la cosa...
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