Una mañana de principios de 1943, Antoine de Saint-Exupéry llamó a la puerta del apartamento de su amiga Silvia Hamilton en Park Avenue (Nueva York). Vestía uniforme militar y en sus manos llevaba un fajo de papel arrugado que depositó sobre la mesita de la entrada. «Me gustaría darte algo espléndido, pero esto es todo lo que tengo», le dijo el francés a Hamilton....
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