«¿Ésta es la última?», se oye con un cierto grado de petulancia desde el otro lado de una de las opulentas suites de la planta quinta del legendario hotel Savoy en Londres. No, para su desgracia, no es la última. Todavía le queda por aguantar a un buen puñado de periodistas insaciables.
Robbie Williams irrumpe en la habitación con la misma fuerza con la que se...
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