La cara del horror apareció en el último toro de la temporada. David Galván se postró a portagayola para recibirlo y, mientras trazaba el farol, «Durmiente» −que así se llamaba el cazador– lo prendió por la manga de la chaquetilla, arrastrándolo por toda la arena hasta completar media vuelta al ruedo. Como un muñeco emprendió un viaje terrorífico en las astas...
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