¡Qué bien le hubieran sentado al Prado las obras de Lucian Freud! Lo mismo que ocurrió con su amigo/enemigo Francis Bacon, cuya exposición en la pinacoteca madrileña fue un rotundo éxito. Los dos artistas británicos eran grandes admiradores de los maestros antiguos... y del Prado. Bacon murió sin llegar a ver expuesta su obra en la pinacoteca española, muy cerca...
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