Velázquez pasó de retratar hombres maduros a pintar retratos femeninos e infantiles en la última etapa de su carrera, en la que se advierten cambios en la composición, la gama cromática (explotan los rojos) y el estilo. Su pintura se vuelve mucho más sensual, sus cuadros se inundan de objetos y detalles (joyas, cortinas, alfombras, adornos, relojes, un florero,...
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