Nació miope, así que se tuvo que ayudar de unas gafas para ver, que le impidieron ser el marinero aguerrido que siempre quiso, el almirante de impolutas charreteras y gorra de plato, pero no le impidieron escribir. Es lo que tiene la ficción, que si no te permiten comandar a la Sexta Flota en la vida real, siempre puedes hacerlo en la ficción. Y qué ficción…...
Suscribete para leer la noticia completa:

