Conocí a Álvaro en 1970 en Lima. Yo era consejero en la embajada chilena y él se dedicaba a vender teleseries allá. Fue hace cincuenta años, pero hacía mucho tiempo que no sabía nada de él. Creo que la última vez que nos vimos fue cuando le dieron el Premio Cervantes. Era una persona muy cordial, con mucho humor. Tenía una conversación muy amena. Tanto, que me...
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