La novela policíaca española apuesta por acercarse cada vez más a la realidad normalizando y humanizando a sus protagonistas
Es noche cerrada, sí, pero la sempiterna botella de whisky de Philip Marlowe ha desaparecido y no hay ni rastro de las humeantes colillas de Sam Spade. Será que no estamos en un bar de Los Ángeles, sino en una cafetería anodina en el centro...
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