Un vestíbulo neoclásico con la clase suficiente para un sello que mantiene sus señas de identidad. El recibidor de la nueva sede de Tusquets no deja lugar a dudas sobre los quehaceres de la casa: los libros ocupan cada paño de pared. Cuatro décadas de edición con un catálogo first class: los abismos de Cioran, las tempestades de acero de Junger, la memorable...
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