A Santiago de Compostela la talla Julio Camba como una ciudad monumental: «Al ver sus altas torres labradas que se elevan al cielo, alguien la ha llamado el bosque de piedra». Un bosque, añade el escritor automático que hervía la linotipia en el fuego de la palabra, enmarañado en místicos cipreses, empapados en una finísima lluvia que –como el pan y los grelos–...
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