Musicalmente, la ópera fue de menos a más: un mustio comienzo con el Ferrando de Víctor García y una batuta errática, a lo que se añadió la entrada del Conde Javier Galán, de color inicialmente muy desigualado y artificial, al que se añadió Sandoval en su romanza de presentación. Sin embargo, estos últimos empezaron a encontrarse cómodos con el desarrollo de...
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