Podría decirse que la película de los hermanos Coen, «Inside Llewyn Davis», transcurre exactamente durante la semana anterior a que un niñato con barba de chivo llamado Bob Dylan subiera con su armónica y su guitarra a un garito del Greenwich Village y le pusiera un muelle al folk para que saltara por el mundo. Pero, aunque Bob Dylan sea el fin, el principio...
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