El pasado fin de semana el timbre de un teléfono móvil de un espectador hizo interrumpir a José María Pou una representación en el teatro Calderón de Valladolid. Sonó a diez minutos del final pero no era el primero, sino el tercero. «Fue un gesto de desesperación, pero sobre todo de respeto al público que había en el patio de butacas, no sólo al de los que estábamos...
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