Siempre hay al menos un día, una película, que sitúan al Festival de Cannes en ese lugar tan alto del cine al que no se llega en ningún otro sitio y por ningún otro camino, y que es exactamente el estado en el que te colocaba la película del japonés Hirokazu Kore-Eda «Like father, like son», que tal vez podría traducirse cervantinamente por «De tal palo tal astilla»....
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